jueves, 26 de octubre de 2017

Pasos para trabajar Terapia Gestalt con niños



El propósito básico de cada sesión, descrito por Oaklander, consiste en ayudar al niño a darse cuenta de sí mismo y de su existencia en su mundo, se dice que el modelo  de trabajo gestáltico de Oaklander es una de las técnicas para ayudar a los niños a expresar sus sentimientos mediante el uso del dibujo y la pintura.

En su libro “Ventanas a nuestros niños” que los pasos que a continuación se detallan no deben ser seguidos mecánicamente sino, servir como un proceso de trabajo con el niño que sea suave y fluido. 

A continuación se desarrolla una de las muchas posibilidades, establecida por Oaklander, para el proceso terapéutico: 


1. Hacer que el niño comparta la experiencia de dibujar – sus sentimientos acerca de enfrentar y hacer la tarea, cómo enfrentó y continuó el trabajo, su proceso. Esto es compartir aún más el yo.

2. Hacer que el niño comente el dibujo mismo, describiéndolo a su manera. Esto es compartir aún más el yo.

3. A un nivel más profundo, estimular en el niño un mayor autodescubrimiento pidiéndole que se explaye sobre fragmentos del cuadro; esclareciendo los fragmentos, haciéndolos más obvios; describiendo las figuras, formas, colores, representaciones, objetos, personas

4. Escoger cosas específicas en el cuadro para que el niño se identifique con ellas: “Sé el cuadro azul y descríbete con más detalles: qué aspecto tienes, cuál es tu función, etc.”.

5. Pedir al niño que describa el cuadro como si éste fuera él, usando la palabra “Yo”: “Yo soy este cuadro; yo tengo líneas rojas por todos lados y un cuadrado azul al medio”.

6. Hacer preguntas al niño, si es necesario, para ayudarle en el proceso: “¿Qué es lo que haces?”. “¿Quién te usa?”. “¿A quién quieres más?”. Estas preguntas surgirán de su capacidad de “meterse” en el dibujo junto con el niño y abrirse a las múltiples posibilidades de existir, funcionar y relacionar

7. Concentrar aún más la atención del niño y agudizar su toma de conciencia mediante el énfasis y la exageración de una o más partes de un cuadro. Estimular al niño para que llegue tan lejos como pueda con un fragmento específico, especialmente si hay energía y entusiasmo en usted o en el niño, o si hay alguna excepcional falta de energía y entusiasmo.

8. Hacer que el niño entable un diálogo entre dos partes de su cuadro o entre dos puntos de contacto u opuestos (tales como el camino y el auto, o la línea alrededor del cuadrado, o el lado feliz y el lado triste).

9. Estimular al niño para que ponga atención a los colores. Al dar sugerencias para un dibujo mientras el niño está con los ojos cerrados. – “Piensa en los colores que vas a usar”. “¿Qué significan para ti los colores brillantes?”. “¿Qué significado das a los colores oscuros?”.– Que el niño esté tan consciente como pueda de lo que hizo, incluso si no quiere hablar de ello.

10. Estar atento a claves en el tono de voz, postura del cuerpo, expresión facial y corporal, respiración y silencio del niño. El silencio puede significar censura, pensamiento, remembranza, represión, angustia, miedo o conciencia de algo.

11. Trabajar la identificación, ayudando al niño a “reconocer” lo que se ha dicho sobre el cuadro o partes de éste. – “¿Siempre te sientes así?”. “¿Alguna vez haces esto?”. “¿Encaja eso en alguna forma con tu vida?”. Interrogantes como éstas se pueden refrasear de muchos modos

12. Estar atento a las partes faltantes o espacios vacíos en los cuadros y prestarles atención.

13. Dejar el dibujo y trabajar en las situaciones de vida del niño y los asuntos incompletos que emergen del cuadro. En ocasiones, surge de la pregunta: “¿Encaja eso con tu vida?”. El niño a veces lo asociará espontáneamente con algún hecho de su existencia.

14. Permanecer en el flujo de primer plano del niño o prestar atención a mi propio frente –Donde encuentro interés, entusiasmo y energía.


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